Articulaciones fonéticas

DISLALIAS EN LAS VOCALES

En las dislalias infantiles raramente el sonido se encuentra defectuoso. Lo más habitual es la dificultad presentada para el sonido /e/ que tiende a ser reemplazado por la /a/. En otros casos se pronuncia /i/ en lugar de /e/. Y  también puede ser confundida la /o/ y la /a/.

Fonema /a/:

La lengua debe permanecer plana en el suelo de la boca, con la punta detrás de los incisivos inferiores, ayudándose para ello del depresor, presentando una mayor abertura de los labios que las demás vocales.

Si se arquea la lengua o se retira hacia el fondo de la boca, se produce un sonido entre /e/ y /a/ o entre /a/ y /o/.

Cuando la /a/ está nasalizada, al descender el velo del paladar, es preciso hacer notar al niño, sobre su mano, la emisión de aire caliente por la boca, cuando la /a/ es bien pronunciada. Se ayudará a conseguirlo articulando iaia o emitiendo con fuerza, pa.

Fonema /e/:

Los labios están entreabiertos, los dientes separados y en diferente plano, quedando los incisivos inferiores detrás de los superiores. La punta de la lengua apoyada en la cara interna de los incisivos inferiores, elevando y arqueando el dorso, que toca el paladar a la altura de los molares, quedando un canal amplio en el medio por donde pasa el aire sonoro.

Cuando la lengua baja demasiado no toca el paladar, cambia la /e/ por /a/, o bien se eleva demasiado la lengua y estrecha  el canal por donde sale el aire, sustituye la /e/ por la /i/. En el primer caso, frente a un espejo se le enseñará la posición correcta y se le ayudará con el depresor a que la consiga, tocándole las partes del paladar donde debe apoyar la lengua. Le facilitará repetir las vocales en el siguiente orden: i, e, a.

Si el defecto reside en el canal por donde sale el aire, se presionará en el centro de la lengua con el depresor para ensanchar el canal.

Fonema /i/:

Se da una ligera abertura labial alargada, con las comisuras de los labios retiradas hacia atrás. Los dientes se aproximan, sin tocarse y permanecen en distinto plano, con los incisivos inferiores detrás de lo superiores. La punta  de la lengua se apoya en la cara interna de los incisivos inferiores y el dorso se eleva, tocando el paladar duro, dejando en el centro una pequeña abertura o canal para la salida del aire.

Se altera este fonema si se separan mucho los labios o los dientes o cambia la posición de la punta de la lengua, dando un sonido parecido a la /e/. En este caso se requiere hacer ejercicios de labios e indicar la posición de la lengua, primero sin voz y luego emitiendo sonido. Si cierra excesivamente el canal de salida del aire y suena como /y/ es conveniente ayudar con el depresor a abrir un poco el canal de salida. Si articula con rapidez i, a, la segunda vocal ayuda a abrir la primera.

Fonema /o/:

Para emitir correctamente este fonema, los labios avanzan hacia delante, tomando una forma ovalada, con los incisivos un poco separados. La lengua se retira hacia atrás elevando el dorso hacia el velo del paladar y tocando con la punta los alvéolos de los incisivos inferiores.

Puede suceder que el niño abra demasiado la boca y en esta posición el sonido  se asemeja a la /a/. Conviene, en este caso, acercar los labios y redondear su abertura.

Si la lengua no retrocede hacia atrás y el sonido se asemeja a la /e/ se empujará suavemente la lengua con el depresor, procurando que se levante en la parte posterior.

Si la abertura de la boca es muy estrecha, el sonido que emite se parece a la /u/. En este caso hay que separarle los labios y hacerle  notar que si la /o/ es bien articulada, apenas se percibe sobre la mano la salida de aire, mientras que con el sonido de /u/ se percibe ésta claramente.

Fonema /u/:

Los labios avanzan, separándose de la cara anterior de los incisivos y formando una pequeña abertura circular, manteniendo los dientes separados. La lengua se retira hacia el fondo de la boca, elevándose hacia el velo del paladar más que con el sonido /o/, pero sin llegar a tocarle. La punta de la lengua se separa de los alvéolos inferiores.

Si la abertura de los labios es muy grande y no se retrae suficientemente la lengua, resulta un sonido impreciso parecido a la /o/. Cuando esto sucede, es conveniente realizar gimnasia labial y ayudar al retroceso de la lengua empujándola suavemente con el depresor. Hacer notar sobre la mano la salida de aire que se percibe al articular correctamente  la /u/.

Si la base de la lengua se eleva demasiado, estrechando excesivamente la salida del aire, se colocará el depresor sobre el centro de la lengua, haciéndole articular sucesivamente /a/ /o/ /u/ presionando suavemente para evitar, en esta última, una elevación excesiva.
 
 

DISLALIAS EN LAS CONSONANTES

La articulación de los fonemas consonantes presenta mayor dificultad que las vocales, siendo, por tanto, aquí donde aparecen más abundantes casos de dislalias. No obstante, no se da la misma frecuencia de dificultad en todos los fonemas. A través de la práctica se puede observar que en el sonido vibrante /r/ es donde hay una mayor incidencia de problemas y el que más dificultades presenta para ser superado, siguiéndole en frecuencia los sonidos /s/, /ch/ y /k/.

Vamos a exponer a continuación las posiciones correctas de todos los fonemas y los medios utilizados para conseguir una perfecta articulación, cuando ésta está ausente o es defectuosa. Con cada niño, según el problema que presente, se realizarán los ejercicios que precise para corregirlo.

La exposición de los ejercicios de articulación de las consonantes vamos a hacerla siguiendo la clasificación de éstas, teniendo en cuenta el modo en que son articuladas y según la posición de los órganos que intervienen.

A) Articulaciones oclusivas

Los sonidos oclusivos de la primera y la segunda zona de articulación, esto es, los bilabiales /p/ /b/ y linguodentales /t/ /d/, presentan menos problemas y son más fáciles de conseguir que los que se llevan a cabo en la zona velar, como los linguovelares /k/ /g/. En los dos primeros, el niño puede controlar más fácilmente su formación, no solamente por el oído sino también por la vista, ya que el punto de articulación es más visible.

Fonema /p/:

La /p/ es una consonante bilabial oclusiva sorda. Se articula con los labios juntos y un poco fruncidos, y los incisivos ligeramente separados. La lengua toma la posición del fonema que le siga. El aire, que se acumula en la boca, hace presión sobre los labios.

Al separar éstos bruscamente dando salida al aire, se produce el sonido /p/.

Su defecto se denomina betacismo y aparece en escasas ocasiones. Puede suceder que el niño no cierre los labios, dejando salir el aire y haciendo el sonido fricativo. Para corregirlo basta con que el niño centre su atención en la posición exacta, sentado ante el espejo con el reeducador, haciéndole notar cómo en la articulación correcta percibe la salida explosiva del aire sobre su mano. También se puede articular el fonema frente a la llama de una vela para que vea cómo oscila ésta ante la salida explosiva del aire.

Si el sonido sale nasalizado, por descenso del velo del paladar, hay que hacerle observar, por el tacto, que las alas de la nariz no deben vibrar durante la articulación, así como poniendo un pequeño espejo bajo las fosas nasales, que se empañará por la salida del aire, si se da la nasalización. Es preciso hacérselo ver, para llegar a conseguir que la expulsión del aire sea bucal.

Otra forma de obtener la /p/ es la siguiente: se le obstruyen los conductos nasales y se le pide al niño que cierre fuertemente los labios y que infle los carrillos. Después, se le dice que abra repentinamente los labios, con el empuje del aire que tiene en la boca, consiguiendo así el sonido deseado.

Fonema /b/:

La /b/ es una consonante bilabial, oclusiva sonora. Se articula de la misma forma que la /p/ pero la tensión muscular labial es más débil y se da la vibración de las cuerdas vocales.

Su defecto también se denomina betacismo y es poco frecuente.

A veces el sonido /b/ se realiza sin vibraciones, siendo sustituida por la /p/.

Para conseguir que el niño consiga la vibración de las cuerdas y perciba de las diferencias de ambas, se coloca su mano en la parte posterior del cuello del reeducador, mientras este articula /p/ y /b/; así podrá percibir cómo en la segunda se dan las vibraciones laríngeas y no en la primera.

Otra forma de obtener la /b/ es a partir del sonido auxiliar /m/.

Se le hace pronunciar al niño la sílaba ma, prolongada y clara, obstruyendo al mismo tiempo los dos conductos nasales, obligando de esta forma a la salida bucal del aire, con la obtención de la sílaba ba.

Fonema /t/:

La /t/ es una consonante linguodental, oclusiva sorda. Se articula con los labios entreabiertos y los incisivos ligeramente separados. La punta de la lengua se apoya en la cara posterior de los incisivos superiores y sus bordes se apoyan en las arcadas dentales, impidiendo así la salida del aire. Al separarse la punta de la lengua, que se sitúa detrás de los incisivos inferiores, se pronuncia el sonido /t/.

Los defectos de la /t/ se denominan deltacismos y no se presentan con frecuencia.

Si se apoya gran parte de la lengua en el paladar, la /t/ sale defectuosa. Para facilitarla se puede comenzar situando la punta de la lengua cogida entre los incisivos para irla retirando después hasta situarla en la cara posterior de los incisivos superiores.

Otra forma de obtener la /t/, si el niño domina la /d/, es hacerle pronunciar en voz baja “dada” repetidas veces y así llegamos a obtener “tata”, ya que con la voz susurrada se pierde la sonoridad.

El aprendizaje correcto del fonema /t/ es importante porque es empleado como sonido auxiliar para la obtención de otras consonantes.

Fonema /d/:

La consonante /d/ es linguodental, oclusiva sonora. La articulación de este fonema, en cuanto a la posición de los órganos articulatorios, es semejante a la del anterior, con la diferencia que aquí se da la vibración de las cuerdas vocales.

Los defectos de este fonema se denominan deltacismo.

Si se presenta dificultad se puede articular como i interdental, asomando la punta de la lengua entre los incisivos y el resto en la misma forma que al hacerla dental.

Para obtener la /d/ también se puede hacer partiendo del sonido auxiliar /n/, si el niño lo domina. Se le hace repetir “nana”, con movimientos de la lengua enérgicos y violentos y a continuación se le tapa la nariz para evitar la salida nasal del aire ya sí fácilmente terminará articulando “dada”.

Fonema /k/:

Este fonema es una consonante linguovelar, oclusiva y sorda. Cuando se produce su articulación los labios deben estar separados, permitiendo la visión de la lengua. Los dientes deben estar aproximadamente con un centímetro de alejamiento. Con todo esto, la punta de la lengua toca los alvéolos inferiores y la parte posterior se levanta, mientras que el postdorso de la lengua se apoya con fuerza contra el paladar, mientras que la posición de éste puede variar según la vocal que le continúe al fonema /k/:

-Si le sigue el fonema /e/ o /i/, se apoya en la región postpalatar, o parte final del paladar duro y la punta de la lengua avanza hacia la cara interna de los incisivos inferiores.

-Si le sigue el fonema /o/ o /u/ el punto de apoyo es velar o paladar blando.

Es un fonema oral sordo por lo que el velo permanece levantado y la glotis inactiva. El aire se acumula en la parte posterior de la boca y cuando la lengua se desplaza y se separa del velo del paladar por la presión del aire, éste efectúa su salida originando el sonido correspondiente.

Los defectos de este fonema se llaman kappacismos. Es un fonema difícil de articular, por lo que es muy común en las dislalias infantiles. Generalmente es sustituido este sonido por /t/.

Para asegurarnos la correcta articulación de este fonema, se realizarán ejercicios como mandar al niño pronunciar “tata” con energía. Mientras se produce la pronunciación del mismo, se presiona con el depresor sobre la punta de la lengua, empujándola así hacia el fondo de la cavidad bucal, para que la base tenga contacto con el paladar. En principio lo tiene que realizar con energía, hasta que poco a poco lo pueda ir pronunciando solo.
Si el niño tiene problemas para pronunciarla, una posible solución es tumbarle en posición dorsal con la cabeza un poco echada hacía atrás, así facilitamos que la lengua vaya hacia su base, con esa postura le presionamos con el dedo un poquito la lengua y se produce un movimiento reflejo de defensa, así el dorso de la lengua toca el paladar blando.
Otra forma de ayudarle es si a la vez que se realiza lo anterior, con la otra mano se levanta hacia arriba la parte posterior de la mandíbula inferior.

También, se le puede enseñar al niño de forma que pronuncie el fonema /g/ en voz baja y repetidamente, así al perder la sonoridad con la voz susurrada, se puede obtener ka.
Con el sonido africado /ch/ podemos obtener el oclusivo /k/,si le hacemos pronunciar ch de forma rápida y mientras con los dedos índice y pulgar le levantamos hacía arriba la mandíbula inferior.

Fonema /g/:

El fonema /g/ es una consonante linguovelar, oclusiva sonora. Su articulación se da como el fonema /k/ (el ápice de la lengua se apoya en los alvéolos inferiores, tocando con el postdorso el velo del paladar) su diferencia se encuentra en la vibración de las cuerdas vocales. Si le sigue la /e/ o /i/ el punto de contacto se adelanta.

Los defectos de esta articulación se llaman gammacismos. Cuando la persona apoya la lengua el los alvéolos superiores (en vez de los inferiores), sustituye el sonido correcto por /l/. en caso de realizarlo apoyando tras los incisivos superiores obtenemos la /t/ o la /d/.
En caso de que domine la articulación de la /k/ se puede reeducar enseñándole a utilizar las vibraciones laríngeas, que percibirá sobre el acto de una a otra garganta.

Otro medio es haciendo gárgaras (gargarizar), pues de ese modo pone en contacto el postdorso de la lengua con el velo del paladar, y puede conseguirse automatizar el movimiento.
Asimismo, podemos anteponer al sonido auxiliar /k/ la /n/, haciendo repetir “enke” o “enki” y tapándose al mismo tiempo la nariz conseguiremos la /g/ sonora.
Otro auxiliar es la /d/. Repitiendo “dada” e inclinando un poco la cabeza hacia atrás, obtendremos la pronunciación /g/.

 

B) Articulaciones fricativas

Son denominadas articulaciones fricativas aquellos sonidos que se producen al darse un estrechamiento del canal bucal, por donde pasa el aire, sin que se cierren por completo los órganos que intervienen en la articulación, produciéndose un sonido de fricción o frotamiento.
Las consonantes fricativas también pueden llamarse continuas, al poderse prolongar su articulación.
La corrección de este tipo de articulación comienza por el soplo, pues es la característica de estos sonidos.

Éstas son formadas por: la labiodental /f/, la linguointerdental /z/, la linguoalveolar /s/, la linguopalatal /y/ y la linguovelar /j/.

Fonema /f/:

La /f/ es una consonante labiodental, fricativa, sorda. Se articula colocando el labio inferior bajo el borde de los incisivos superiores y levantando ligeramente el labio superior de forma que se puedan ver un poco los incisivos superiores, dejando escapar el aire entre los dientes y el labio. El ápice de la lengua se coloca detrás de los incisivos inferiores, levantando un poco sus bordes para acentuar el surco central. El velo del paladar se cierra y en la laringe no se dan vibraciones.

El defecto de esta articulación no suele presentarse con frecuencia, pero cuando aparece, suele corregirse fácilmente, ya que tiene un punto de articulación muy visible.

En ocasiones aunque labios y dientes estén bien colocados, el fonema obtenido es la /s/, al arquear excesivamente la lengua.

Se obtiene fácilmente el sonido perfecto, haciendo soplar al niño y, durante el soplo, presionando ligeramente el labio inferior, con nuestro índice, para colocarle bajo la línea media de los incisivos superiores y se le pide que siga soplando en esta postura; de esta posición y de manera continuada se emite la /a/ obteniendo así ‘fa’. También se le puede decir que se muerda los labios, el superior y el inferior y de esta última postura, pasa al soplo. Después se alternará la articulación de la /f/ y de la /s/ para que perciba la distinta forma de salida del aire y a la vez el distinto sonido que se produce.

También puede suceder que intente articular este fonema a la inversa, esto es, apoyando el labio superior en los incisivos inferiores. Se procederá a su corrección como en el caso anterior, logrando la posición correcta a partir del soplo, a la vez que se presiona sobre el labio inferior y se inmoviliza el maxilar inferior evitando que lo adelante, para que consiga y mecanice la posición correcta.

Fonema /z/:

El fonema /z/ es linguointerdental, fricativo, sordo. Para su articulación, la punta de la lengua se estrecha y se sitúa entre los incisivos superiores e inferiores, sin cerrar por completo la salida del aire, tocando con sus bordes los molares, para evitar la salida lateral del aire.

Es frecuente el defecto del seseo, en el cual el fonema /z/ es sustituido por /s/. En diversas regiones españolas e hispanoamericanas este defecto no es tenido como tal, al considerársele una variedad del dialecto regional.

Su corrección es sencilla en los casos de dislalias y se supera con facilidad. Colocada la lengua en la posición correcta, se hace soplar al niño sobre su mano o sobre un papel, para que pueda percibir la salida de aire. De la espiración áfona se pasa a la espiración sonora, obteniendo así una correcta articulación.

Fonema /s/:

La consonante /s/ es linguoalveolar, fricativa, sorda.

Se articula con los labios entreabiertos y las comisuras un poco retiradas hacia los lados.

Los dientes ligeramente separados y la punta de la lengua apoyada en los alvéolos de los incisivos inferiores.

Los bordes de la lengua tocan los molares superiores y las encías, evitando que salga el aire por los laterales, formando un pequeño canal en el centro para que pase el aire y choque con los dientes superiores y roce el borde de los incisivos.

Los defectos que se originan al articular este fonema se llaman sigmatismos.

Normalmente la dislalia funcional se genera por no posicionar bien la lengua durante la articulación o por no posicionar de forma corriente los dientes y los labios.

El sigmatismo generalmente se corrige en poco tiempo.

Durante el desarrollo del lenguaje la pronunciación de la /s/ suele ser imprecisa y poco correcta, llegando a denominarla como dislalia evolutiva.

Si este defecto aparece cuando se están cayendo los dientes, no se debe tratar hasta que no hayan crecido los nuevos, a que de forma natural puede superarse este defecto.

Existen diferentes sigmatismos según la causa que lo genere.

El sigmatismo interdental es el más frecuente ya que la punta de la lengua se introduce entre los incisivos resultando el sonido /z/. Es normal que se produzca este sonido cuando el niño se encuentra en el perdió de transición de una dentición a otra.

Otras veces se produce por utilizar una respiración bucal consonántica, o por tener algún obstáculo durante la respiración nasal.

En el sigmatismo dental la lengua topa con los alvéolos inferiores por lo que el aire solo puede salir entre los dientes.

El sigmatismo labiodental aparece con poca frecuencia, y se produce por salir el aire entre el labio inferior y los incisivos superiores, como si articuláramos la /f/

El sigmatismo labial se produce por avanzar hacia delante ambos labios. El aire sale entre los dientes y el hueco entre los dos labios, produciendo un sonido parecido a la mezcla del fonema /f/ y /ch/.

El sigmatismo palatal surge al apoyar la punta de la lengua en el paladar duro, por lo que el sonido que se produce es parecido al del fonema /ch/.

El sigmatismo lateral se produce al elevar la lengua solo hacia un lado, por lo que el aire pasa por los caninos y premolares hacia el lado opuesto de la posición de la lengua chocando finalmente con la mejilla.

El sigmatismo nasal aparece por una mala función del velo del paladar, al no producirse una oclusión perfecta.

Para tratar el sigmatismo hay que partir de que el sujeto cree que pronuncia perfectamente, por lo que el tratamiento consistirá en que aprenda un nuevo sonido, que en este caso es la /s/.

Para empezar el tratamiento se debe estimular los ejercicios de soplar y agilización de la lengua.

Se colocara al niño frente a un espejo enseñándole la correcta posición de los órganos para lograr la articulación del sonido, para ello nos ayudaremos de un depresor, sobre todo en el sigmatismo interdental, para que al colocarlo entre los dientes obligue a la lengua a quedarse detrás de los incisivos inferiores.

También se puede ayudar con las manos a extender los labios para que las comisuras queden un poco retiradas.

Si el depresor no ayuda lo suficiente se pueden utilizar dos palillos situándolos entre los incisivos y caninos de forma que la lengua quede bajo ellos.

Otra forma de conseguir la articulación del fonema /s/ es a partir del sonido /f/ ya que tiene una posición semejante. En el momento en el que se esta produciendo el sonido /f/ se tira del labio inferior hacia abajo para que los incisivos queden unos encima de los otros y se produzca la /s/

También se puede articular una /i/ a modo de susurro hasta que llegue a sonar como una /s/.

En el sigmatismo lateral se puede hacer soplar al niño con la punta de la lengua un poco sacada haciendo que el aire resbale a lo largo de esta, después le hacemos meter la lengua de nuevo colocándola detrás de los incisivos inferiores mientras sigue saliendo el aire a la vez que se juntan o unen los dientes.

O bien podemos apretar las mejillas contra los molares para que no salga el aire por la parte lateral y si hacia los incisivos.

Para el sigmatismo nasal debemos taparle la nariz para que el aire se vea obligado a salir por la boca.

Le colocaremos un espejo debajo de la nariz para que vea la diferencia entre sacar el aire por la nariz que por la boca.

En el sigmatismo palatal aparte de ayudarnos con el depresor o los palillos es conveniente que note en el dorso de su mano las diferentes salidas del aire en el fonema /s/ y /ch/ al confundirlos.

Fonema /y/:

El fonema /y/ es linguopalatal, fricativo y sonoro.

Su articulación consiste en permanecer los labios entreabiertos y los incisivos un poco separados.

El dorso de la lengua permanece en la parte media y anterior del paladar duro, dejando un pequeño canal para que corra el aire.

Los bordes de la lengua contactan con la arcada dental superior, desde los caninos hacia atrás, y la punta tras los incisivos inferiores.

Al ser un fonema sonoro, las cuerdas vibran al emitirse.

El defecto que se puede dar al articular este fonema es por apoyar excesivamente la lengua contra el paladar, no dejando pasar el aire por la parte central del canal produciendo el sonido /ch/.

Por ello es conveniente utilizar un depresor para mantener abierto el canal del aire.

Mediante las vibraciones laríngeas se puede hacer ver al niño la diferencia entre la sonoridad de la /ch/ y la /y/.

También, partiendo de la articulación del fonema /i/ si estrechamos el canal de salida del aire se puede conseguir el fonema /y/, o bien haciéndole repetir “ia, ia, ia” hasta acabar en “ya”.

Fonema /j/:

La consonante /j/ es linguovelar, fricativa y sorda.

Para articularla los labios y dientes permanecen entreabiertos.

La lengua se ensancha tocando con los alvéolos de los incisivos inferiores.

El postdorso toma contacto con el velo del paladar sin llegar a cerrar la salida del aire.

El defecto de no saber pronunciar este fonema se llama jotacismo.

Este se puede dar por levantar demasiado la lengua contra el velo del paladar cerrando la salida del aire y convirtiéndola en oclusiva /k/.

Para que el niño consiga la posición de la articulación correcta nos ayudaremos de un depresor o palillos para que el niño despegue la lengua y pueda salir el aire.

Mediante el sondo de la /g/ que tiene el mismo punto de articulación, haciendo gargarismos y posteriormente quitándole sonoridad, el niño se dará cuenta de la diferencia entre la /j/ y la /g/.

Si se hace carraspear con fuerza al niño también producirá el fonema /j/.

C) Articulaciones africadas

Las articulaciones africadas son aquellas en las que interviene un momento de oclusión seguido de un momento de fricación, teniendo como característica que, tanto la oclusión como la fricación, se articulan en el mismo punto. En castellano existe una sola consonante africada que es la /ch/.

Fonema /ch/:

Este fonema es linguopalatal, africado, sordo. Para ser articulado los labios avanzan hacia delante y se separan un poco entre sí dejando ver los dientes, que también están ligeramente separados. El predorso de la lengua se apoya en la región prepalatal, formando en principio una oclusión momentánea, que evita la salida del aire, mientras los bordes de la lengua tocan los molares. En un segundo tiempo, el predorso de la lengua se separa del paladar, produciéndose la fricación con la salida del aire por un estrecho canal formado por el dorso de la lengua y el paladar. La punta de la lengua no desempeña en este fonema ningún papel especial. Al ser una articulación sorda, no se dan vibraciones de las cuerdas vocales.

El defecto de este fonema puede darse al no apoyar la lengua contra el paladar, a la vez que se sitúa tras los incisivos inferiores, articulando así, en su lugar, el sonido /s/.

Para corregirlo, después de indicar al niño la posición que ha de tomar la lengua, se articula frente al dorso de su mano la /ch/ y la /s/, para que pueda percibir la distinta forma como sale el aire en una y otra. En la /ch/ la corriente espirada de aire es más violenta y más caliente, mientras que en la /s/ el aire sale con más suavidad, de forma silbante y es más fresco. Igualmente se notará la diferencia de ambos fonemas, articulándolos frente a una vela encendida, por la forma más o menos fuerte en que oscile la llama. Cuando trate de repetirlo el niño, para obtener en la salida del aire los mismos resultados que el reeducador, obtendrá el sonido /ch/.

También se puede conseguir esta articulación a partir del sonido /ñ/ si éste se domina, por tener ambos el mismo punto de articulación linguopalatal. Se pide al niño que sitúe la lengua en la posición de este último fonema, colocándole el depresor entre los dientes para evitar el silbido de la /s/, pidiéndole que articule la /ch/, a partir de esta postura, de manera explosiva.

También a partir de la /s/ se puede lograr la /ch/ haciendo que emita la /s/ de forma explosiva. Ora forma de conseguirla será imitando el estornudo sobre la mano o tratando de imitar el sonido de la locomotora.

D) Articulaciones nasales

Consonantes nasales son aquellas que se producen al cerrarse el canal bucal de salida del aire y al descender el velo del paladar, por no permanecer adherido a la pared faríngea, realizándose entonces el paso de la corriente aérea a través de las fosas nasales.

Las consonantes nasales son: la bilabial /m/, la linguoalveolar /n/ y la linguopalatal /ñ/. Todas ellas son sonoras.

Fonema /m/:

La consonante /m/ es un fonema nasal, bilabial, sonoro. Para su emisión los labios se unen, con una tensión muscular media, impidiendo la salida del aire a través de ellos. El ápice de la lengua se apoya tras los incisivos inferiores y el resto de la misma queda extendida en el suelo de la boca. El velo del paladar desciende, permitiendo la salida del aire por las fosas nasales y las cuerdas vocales vibran.

El defecto de la /m/ se denomina mitacismo. Éste se da, generalmente, al entreabrirse los labios en el momento de la articulación, con lo cual la totalidad o parte del aire sale por la boca, obteniendo un sonido semejante a la /b/.

Cuando existe dificultad para conseguir este fonema, como cualquier otro nasal, es muy conveniente la realización previa de ejercicios respiratorios con espiración nasal, para facilitar la salida del aire por las fosas nasales.

Para conseguir luego la articulación se pedirá al niño que cierre los labios con presión y que coloque un dedo sobre el ala de su nariz, para percibir las vibraciones de la misma en la salida del aire, después de haberlo constatado previamente sobre la nariz del reeducador. Otra forma de que observe el niño la salida del aire por las fosas nasales, es colocando un pequeño espejo bajo la nariz que se empañará cuando la respiración sea nasal.

También se puede obtener la /m/ a partir de la /a/ pronunciando una /a/ larga y cerrando, poco a poco, los labios hasta convertirse en /m/. Otra forma será a partir de la /n/, si ésta se domina, se le hace articular al niño la /n/ prolongando el sonido nasal y pidiéndole que cierre los labios y de otra forma, cuando las posiciones de la lengua son diferentes, puede lograrse la /m/.

Fonema /n/:

La consonante /n/ es un fonema nasal, linguoalveolar, sonoro. Para las articulaciones de este sonido, los labios y los dientes permanecen ligeramente entreabiertos. Los bordes de la lengua se adhieren a los molares superiores en su cara interna, el dorso toca una parte del prepaladar y el ápice se une a los alvéolos superiores, cerrando así la parte central de la cavidad bucal e impidiendo la salida del aire por la boca. A la vez, desciende el velo del paladar permitiendo la salida de la corriente aérea por las fosas nasales, que va acompañada de vibraciones laríngeas.

Cuando el niño presente dificultades para la articulación de este fonema, es preciso comenzar, como ya se indicó para todas las nasales, con ejercicios respiratorios, de espiración nasal, hasta que pueda dominar la expulsión del aire por la nariz.
De la misma forma que con la /m/, aquí podrá observar el niño la salida del aire, colocando un pequeño espejo bajo las ventanas nasales, que se empañará en la emisión de la /n/ con la espiración nasal. Y también apoyando su dedo en el ala de la nariz, donde podrá percibir las vibraciones de la misma.

Si al intentar articular la /n/ no une los bordes de la lengua a los molares superiores, sacando un sonido semejante a la /l/, además de los ejercicios anteriores, habrá que insistir en enseñarle la posición correcta de la lengua, ayudándole con el depresor, si es preciso, que la adhiera lateralmente para evitar la salida del aire.

También puede suceder que sustituya la /n/ por la /m/ al cerrar los labios y los dientes y no apoyar la punta de la lengua contra los alvéolos superiores.

En este caso, igualmente habrá que insistir en la postura que ha de adoptar la lengua, sujetándole con los dedos la boca, para que la mantenga entreabierta y poniéndole el depresor entre los dientes para evitar que los una.

Fonema /ñ/:

El fonema /ñ/ es nasal, linguopalatal, sonoro. Se articula con los labios ligeramente entreabiertos, algo menos que en el fonema /n/ y los dientes casi juntos, con solo una pequeña separación. El dorso de la lengua se apoya contra el paladar duro, comenzando el contacto desde los alvéolos de los incisivos superiores. Los bordes laterales de la lengua tocan la cara interna de los molares y la punta queda detrás de los incisivos inferiores sin tocarlos. El velo del paladar desciende y el aire sale por la nariz, acompañado de vibraciones laríngeas.

Para que el niño constate la salida nasal de la corriente aérea, se utilizarán los mismos métodos descritos para las articulaciones nasales anteriores.

Puede suceder que el dorso de la lengua no toque el paladar haciéndolo tan solo la punta y los bordes, sustituyendo así la articulación de la /ñ/ por la /n/.

En este caso habrá que indicarle que apoye con energía la lengua contra el velo del paladar , pudiéndole ayudar con el depresor a que levante la lengua en el centro para que pueda tocar el paladar con ella.

Otro modo de conseguirla es haciendo pronunciar al niño “nia”, “nio”, “niu”, de donde fácilmente se puede pasar a “ña”, “ño”, “ñu”.

Si articula bien la /ll/ también se puede partir de este sonido, que tiene el mismo punto de articulación al ser linguopalatal, para conseguir la posición tipo para la /ñ/, insistiendo en este caso en el aspecto nasal de ésta última.

E) Articulaciones laterales

En la articulación de las consonantes laterales se da un contacto de la lengua con el paladar en la parte media del canal bucal, produciéndose la salida del aire de forma lateral por ambos lados de la lengua, pudiéndose realizar también por uno solo.
Las articulaciones laterales son dos: la linguoalveolar /l/ y la linguopalatal /ll/ siendo ambas sonoras, por vibración de las cuerdas vocales.

Fonema /l/:

Este fonema es lateral, linguoalveolar, sonoro y para su articulación los labios permanecen entreabiertos y los dientes algo separados permitiendo ver la cara posterior de la lengua, cuyo ápice se apoya en los alvéolos de los incisivos superiores y sus bordes en las encías, quedando a ambos lados una abertura lateral por donde sale el aire fonador, que al chocar con la cara interna de las mejillas, las hará vibrar. Esta vibración se podrá percibir al tacto si se aplica la mano con suavidad sobre la mejilla. Las cuerdas vocales vibran con la emisión del fonema.

El defecto de esta consonante se llama lambdacismo.

En muchas ocasiones la articulación defectuosa de este fonema puede ser originada por falta de agilidad de la lengua, en cuyo caso será preciso comenzar con los ejercicios descritos anteriormente para conseguir su agilización.

En otros casos la articulación defectuosa es debido a un cierre lateral de la lengua, impidiendo así la salida del aire que se realiza entonces de forma nasal, asemejándose a la /n/. En este caso, tratamos en principio de conseguir, sin emisión de voz, una postura correcta de la lengua, tal como indicábamos al comenzar a tratar este fonema. En esta postura le hacemos respirar al niño, con una inspiración nasal profunda y una espiración bucal violentan que haga mover ligeramente las mejillas. Después de realizar bien este primer paso, con la postura correcta, se le pedirá que lo repita, pero ya con voz, emitiendo un sonido continuo. Entonces se le indicará que suelte la lengua y que diga /a/, obteniendo así fácilmente la sílaba “la”.

Se puede facilitar la abertura lateral de la lengua, que permita la salida del aire, introduciendo entre el borde de la lengua y los molares el depresor o simplemente un palillo de dientes. Es conveniente hacerle notar al niño la salida lateral del aire, al percibir al tacto las vibraciones de las mejillas.

Fonema /ll/:

Este fonema es un fonema lateral, linguopalatal sonoro. Para poder articularlo, los labios deben permanecer entreabiertos y los dientes ligeramente separados. La punta de la lengua se sitúa detrás de los incisivos inferiores, mientras que el dorso se eleva, entrando en contacto con el paladar a la vez que los bordes laterales se separan ligeramente, a la altura de los molares, dejando un pequeño canal lateral que permite la salida del aire, que al colisionar contra las mejillas las hace vibrar, apreciándose así esta vibración aplicando suavemente el dorso de la mano sobre la mejilla. Durante su articulación las cuerdas vocales vibran.

En algunas zonas españolas e hispanoamericanas este fonema es sustituido por /y/, este fenómeno es conocido como yeísmo, y es considerado como una variante regionalista y no como un defecto en la articulación.

Algunas de las alteraciones de este fonema se producen cuando, en lugar de utilizar el dorso de la lengua contra el paladar, se aplica la punta, sustituyendo así el fonema /ll/ por el fonema /l/. Para poder corregirlo se le indica al niño, frente a un espejo, la posición correcta en la que debe estar la lengua. Para ayudarle a conseguirlo se puede empujar con el depresor el dorso, para que así tome contacto con el paladar en ese momento en el que realiza la respiración.

También este fonema se puede realizar partiendo del sonido de la /ch/, si éste lo da correcto, haciendo que coloque la lengua como si fuera a dar este sonido pero sin articularlo, facilitando con esta posición el sonido de la /ll/.

Si carece de vibraciones laríngeas, convirtiéndose en una espiración lateral de aire sorda, a través del sentido del tacto, como en otras situaciones, se le hará percibir las vibraciones de las cuerdas vocales.

F) Articulaciones vibrantes

Este tipo de articulaciones se caracterizan porque en ellas se dan una serie de interrupciones momentáneas durante la salida del aire fonador, producidas por el contacto entre el ápice de la lengua y los alvéolos, dándose siempre vibración de las cuerdas vocales durante la emisión del sonido.

En español existen dos consonantes vibrantes linguoalveolares: una vibrante simple /r/ y otra múltiple /rr/.

Fonema /r/:

La consonante /r/ es un fonema vibrante simple, linguoalveolar sonoro. Se articula con los labios entreabiertos, dejando ver la parte inferior de la lengua levantada hacia el paladar. Los bordes laterales de la lengua se apoyan en las encías y molares superiores, impidiendo la salida lateral del aire y la punta toca los alvéolos de los incisivos superiores. El aire se acumula en la cavidad formada por la lengua y el paladar. Al realizar el fonema y pronunciarlo, el ápice de la lengua se separa momentáneamente y al desaparecer la breve oclusión sale el aire en forma de pequeña explosión, que se percibe colocando el dorso de la mano frente a la boca. Se da entonces una vibración pasiva de la lengua, producida por la presión de la corriente de aire espirado, que actúa sobre ella.

La regulación del tono muscular de la lengua es el dato más importante y el que suele crear la dificultad en la ejecución de este fonema.

El defecto de esta articulación, tanto referido a la vibrante simple como a la múltiple, se llama rotacismo y se encuentra con mucha frecuencia en los casos de dislalias funcionales.

La sustitución del fonema /r/ por otros fonemas se denomina pararrotacismo, siendo frecuente en el hablar infantil, dentro de una dislalia normal de evolución, ya que, por la dificultad que presenta este fonema, aparece relativamente tarde en su pronunciación correcta, que no suele darse hasta los 4 años en muchos casos. El rotacismo puede tener distintas denominaciones, según el lugar en dónde la r mal pronunciada es formada.

El rotacismo labial se origina cuando la vibración se da en los labios y no en la lengua o entre el labio inferior y los incisivos superiores. Este tipo de rotacismo aparece con escasa frecuencia.

El rotacismo interdental se da cuando la lengua se sitúa entre los dientes, vibrando en contacto con los incisivos superiores, produciendo un sonido ceceante.

El rotacismo bucal, se produce cuando el aire es desviado lateralmente entre la lengua y las mejillas, haciendo vibrar estas últimas y sustituyendo la /r/ por la /l/.

La /r/ velar o rotacismo velar es producido por las vibraciones del paladar blando, articulando el dorso de la lengua contra él, produciendo el sonido de la /g/.

El rotacismo uvular, es una variedad del rotacismo velar, y aparece casi siempre en las dislalias. En este caso, la vibración se da en la úvula o campanilla y el sonido producido es el de la /r/ francesa.

El tratamiento de los fonemas /r/ y /ř/ es, por lo general, el más largo, el que requiere más sesiones para conseguir su corrección. Como en la articulación de este fonema juega un papel muy importante la lengua; su tono muscular y su agilidad, es preciso comenzar el tratamiento con todos los ejercicios de lengua ya descritos en otro apartado, tanto los que se refieren a movimientos externos como internos, pues a través de todos ellos se consigue la movilidad deseada y que suele faltar en los casos de rotacismo. Otra forma de tratamiento indirecto serán todos los ejercicios de vibración de labios, así como situar la punta de la lengua en contacto con los alvéolos superiores y hacer soplar al niño en esta posición.

Paralelamente a estos ejercicios, se iniciará el tratamiento directo de la articulación.

Un modo de obtener el fonema /r/ es partiendo de la pronunciación de /t/ y /d/ para las cuales la lengua tiene que situarse en una posición semejante a la /r/. Frente al espejo, hacemos pronunciar al niño sin tensión en la lengua y lo más bajo posible los sonidos t, d, t, d… después de una inspiración profunda y mientras dura la espiración, haciendo recaer siempre la fuerza del acento sobre la /t/. Es necesario que esto se haga suavemente, con movimientos linguales lo más pequeños posible, haciéndole acelerar el ritmo poco a poco, hasta hacerlo rápidamente. Al realizar el niño este ejercicio, no hay que centrarle en que debe pronunciar la /r/, pues en este caso se esforzará en emitir el fonema de la forma defectuosa en que solía hacerlo, si no que, a través de estos sonidos auxiliares, deberemos conseguir el fonema, nuevo para él, de /r/ correcta.

De la misma forma, partiendo de sonidos auxiliares, haremos articular al niño mientras dura la espiración, los sonidos t, l, t, l… repitiendo varias veces el ejercicio, con descansos intermedios.

Igualmente, se puede partir de la sílaba la, repetida con rapidez: la, la, la…

Otra forma de ejercicios será hacer pronunciar al niño una /d/ prolongada, para que el aire penetre en torbellino entre la punta de la lengua y la parte anterior del paladar duro, produciéndose un sonido de zumbido, durante el cual se deja sentir la vibración de la punta de la lengua.

En los casos de rotacismo bucal, en que la /r/ es sustituida por la /l/, al desviarse el aire lateralmente y hacer vibrar las mejillas, se coloca la mano del niño sobre la mejilla del reeducador, para que perciba la vibración de ésta al pronunciar la /l/ t la no vibración de la misma con la /r/. Igualmente, se situará el dorso de su mano frente a la boca del reeducador para que perciba la explosión de aire que supone la /r/ y que no se produce con el fonema /l/.

Para facilitarle la pronunciación correcta en este caso, se le puede ayudar oprimiéndole las mejillas contra los molares, para evitar así la salida lateral del aire.

Puede haber casos en que se pronuncie bien la combinación “tra” y entonces convendrá partir de ella para lograr la /r/. Se le hará repetir este grupo, tratando de alargar cada vez más la /r/: tra, trra, trra… para ir, poco a poco, separando la consonante inicial: t.ra, t.ra, t.ra, ra,. Este ejercicio se repetirá igualmente con las restantes vocales.

Fonema /ř/:

La consonante /r/ es vibrante múltiple, linguoalveolar, sonora. Los órganos de la articulación se colocan como en la /r/, pero aquí la punta de la lengua vibra repetidas veces, al formar varias oclusiones contra los alvéolos. El ápice de la lengua hace presión sobre la protuberancia alveolar, pero la presión del aire vence su resistencia permitiendo la salida de la corriente aérea. La resistencia lingual hace volver a la lengua a su posición primitiva, repitiéndose nuevamente el mismo movimiento con gran rapidez, dando lugar a la salida del aire en pequeñas explosiones. La correcta pronunciación de este fonema exige una gran agilidad en la punta de la lengua.

Los defectos de este fonema son los mismos que los descritos en el caso anterior, recibiendo también idénticos nombres.

Para el tratamiento de este fonema, será preciso comenzar como se indicaba en el tratamiento de la /r/, por todos los ejercicios de agilización de lengua ya descritos y de vibración de labios.

Para el tratamiento directo de la articulación también son válidos todos los anteriores ejercicios dirigidos a la /r/, pues además habrá muchos casos en que ambos fonemas estén ausentes. En esta situación conviene ejercitar primero la /r/, para después emplearla en la adquisición de la /r/.

Cuando se da el caso que el niño domina la vibrante simple, esta /r/ puede ser utilizada como sonido auxiliar para conseguir más fácilmente la vibrante múltiple. Se le hará pronunciar una /r/ prolongada, lo más anterior posible, muy bajo y con la menor fuerza. Entonces, le hacemos avanzar la mandíbula inferior un poco hacia delante y ayudando al reeducador con sus dedos sobre las mejillas del niño, le lleva los labios también hacia delante, continuando con la pronunciación de la /r/ suave, que irá acercándose, de esta forma, cada vez más  a la vibrante múltiple.

También es conveniente, ante el espejo, indicar al niño la posición tipo del fonema, así como la salida del aire, que él percibirá sobre su mano.

Otra forma de obtener la /r/ es a partir de las combinaciones tra, pra… o de las sílabas inversas ar… haciéndole alargar la r, como se indicaba para el fonema anterior.

G) Sinfones

Se denominan sinfones aquellos grupos fónicos en los que aparecen dos consonantes seguidas de una vocal. El fonema intermedio, que recibe el nombre de líquido, será la /l/ o la /r/, que tiene esta denominación porque se funden o licuan con otros, que se denominan licuantes. Estos son: p, b,  f, t, d, g, c. Con ellos se forman los grupos o sinfones siguientes: pr, br, fr, tr, dr, gr, cr, pl, bl, fl, tl, gl, cl. La d no se licua con la l.

La ausencia de los sinfones o ausencia de la consonante líquida intermedia, es un defecto muy frecuente en las dislalias, diciendo “pato” por “plato”, por ejemplo. También es frecuente que se sustituya esta consonante intermedia por otra, especialmente en le caso de la r, para la que se da una mayor dificultad, articulando más fácilmente el grupo con la l. Así dirán “plisa” por “prisa”. Esto se da a veces, no solo en los casos de rotacismo, en los que habrá que comenzar con el tratamiento de éste, sino en los casos en los que el niño articula bien, la r simple, pero no la tiene incorporada a este grupo fónico.

Para su corrección, estos grupos de articulaciones se pueden clasificar en dos apartados:

a) Aquellos sinfones en cuya articulación intervienen órganos diferentes, como puede ser la bl, ya que el fonema /b/ será dado por la separación de los labios y el /l/ por la posición que toma la lengua.

A este grupo pertenecen los sinfones: pr, br, fr, pl, bl, fl.

Su corrección es más fácil y, de estar ausentes, conviene comenzar a trabajar con ellos lo primero.

b) El segundo apartado lo constituye aquellos grupos en que es el mismo órgano, la lengua, la que entra en actividad, variando sólo su posición para uno u otro fonema y por ello presentarán una dificultad mayor que los anteriores.

En cualquiera de los casos hay que comenzar por asegurarse que el niño articula, en otras combinaciones silábicas, los fonemas que van a intervenir en los sinfones a tratar.

En el tratamiento de los grupos pertenecientes al primer apartado, se sentará el reeducador junto al niño frente al espejo y se le hará articular, para el grupo bl, la /l/. Sin mover la lengua de la posición de este fonema, se le hará llevar los labios a la posición de la /b/, tratando de que pronuncie los fonemas casi la mismo tiempo y de forma continuada: l- b – l- bl- bl. De esta manera se conseguirá fácilmente el sinfón propuesto y los demás de este apartado.

Para los sinfones del segundo grupo, en os cuales la articulación de los dos fonemas presenta mayor similitud, además de utilizar el procedimiento, anterior que en algunos casos puede dar buenos resultados, de hacer articular lentamente y de formar aislada pero continuada, cada uno de los fonemas, para irlos uniendo cada vez más, en la práctica resulta muy positivo el introducir una vocal auxiliar que irá desapareciendo poco a poco. Así, para conseguir el grupo tra, se comenzará haciendo repetir con rapidez tara…tara…tara, haciendo que ponga la fuerza articulatoria en la segunda sílaba y articulando la primera vocal átona y muy breve. De esta forma se acaba convirtiendo en tra. Igualmente se procederá con los demás sinfones.

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